| Historia de Mallorca |
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Historia de Mallorca Los restos más primitivos encontrados en Mallorca datan del 3500 a. C. en la época del neolítico, período de transición entre la edad de bronce, donde los primeros objetos de cobre hacen aparición. Uno de los primeros pobladores conocidos de las islas, (aunque de dudosa procedencia), fueron los honderos baleáricos. Cuando Roma quiso apoderarse del archipiélago, Quinto Cecilio Metelo para recalar en las islas, tuvo que acorazar sus embarcaciones forrándolas de cuero, porque los honderos disparando con sus hondas a la línea de flotación de las naves las hundían. Las legiones romanas tardaron dos largos años en someter a las islas. Tras el sometimiento, los honderos pasaron a formar parte de las tropas auxiliares romanas combatiendo junto a Julio César en la conquista de la Galia consistiendo éstos con sus proyectiles (en esa epoca las corazas defensivas no estaban preparadas para resistir a los proyectiles que lanzaban) en el terror de las tropas enemigas. En el término municipal de Calvià, concretamente en la localidad de Santa Ponça, se encuentra una pequeña elevación montañosa llamada Puig de sa Morisca consistente en un parque arqueológico con restos de navetas y cuevas sepulcrales que abarca una extensión de 35 hectáreas. Hacia el 1300 a. C. Mallorca vive cambios cruciales que dan como resultado el surgimiento de la cultura talayótica, una cultura guerrera que perduraría más allá de que Quinto Cecilio Metelo (que recibiría más tarde el sobrenombre de Balearicus), conquistara la isla para la república romana en el año 123 a. C. En el año 425 de nuestra era la isla vivió la invasión y el saqueo de los vándalos, pueblo germánico que se asentó en la isla hasta el año 534, cuando el general bizantino Belisario ordenó conquistar el archipiélago balear. En el 707 tuvo lugar el primer desembarco musulmán del que se tiene constancia. Siguieron dos siglos de zozobra permanente hasta que a partir del año 903 Mallorca quedó en poder de la dinastía musulmana de los Omeyas. El castillo de Alaró fue, según cuentan las crónicas, el último refugio de la resistencia musulmana en la reconquista cristiana. Lo que vino a continuación fue una etapa floreciente, que tuvo a Madina Mayurqa, la Palma actual, como lugar de gran irradiación cultural. En 1115 una escuadra pisano-catalana ataca la isla en una expedición de castigo en represalia por las actividades piratas que se realizaban desde la isla. Saqueada y destruida por primera vez Madina Mayurqa, y en ausencia de Ramón Berenguer III, la escuadra pisana huyó a la vista de la escuadra almorávide enviada desde África. La isla queda en manos de una familia almorávide, los Banu Ganiya, que fomentaron la piratería contra las naves cristianas. Posteriormente, en 1203, los almohades se apoderaron de Mallorca. En 1208, los almohades designan gobernador a Abú Yahya, el cual forma un principado semi-independiente, con apenas una sumisión formal al emir almohade. La isla fue conquistada definitivamente para los cristianos por las tropas catalanas y aragonesas de Jaume I el Conquistador el cual arriba a la isla en 1229. Tras derrotar definitivamente a Abú Yahya en la batalla de Porto Pi (1229) y tomar y pasar a cuchillo Madina Mayurqa (1230), la resistencia cesa en 1231. Los pobladores musulmanes huyen a África o son esclavizados, en tanto que la isla es repoblada con catalanes principalmente del Rosellón. En su testamento, Jaime crea el Reino de Mallorca, vasallo del rey de Aragón comprendiendo no sólo Mallorca, sino el resto de Islas Baleares —Menorca (todavía bajo el poder de un soberano musulmán aunque tributaria desde 1231), Ibiza y Formentera—, los condados del Rosellón y la Cerdaña y los territorios que el Conquistador conservaba en Occitania (el señorío de Montpellier, el vizcondado de Carlades y la baronía de Omelas). A su muerte (1276), su hijo Jaime toma el nombre de Jaime II de Mallorca y asume el trono tras la jura de la denominada Carta de las Franquicias. La independencia del reino no fue muy larga. En 1349 fue reincorporado a la Corona de Aragón. La muerte del rey Jaime III de Mallorca en la batalla de Llucmajor fue el final del Reino de Mallorca. Aunque hasta su muerte en 1404 su hija Isabel, establecida en el castillo de Gallargues cercano de Montpellier, que le fue concedido por el rey de Francia Carlos VI, se proclamaba Reina de Mallorca. En tiempos de Carlos I, en 1521, su produjo una sublevación similar a la de las germanías del reino de Valencia (insurrección de los forans), llegando los sublevados a cercar la localidad de Alcudia, donde se había refugiado la nobleza de la isla. A lo largo del siglo XVI, la isla, como el resto de las Baleares y del Levante español, sufrió los ataques y devastaciones de los piratas turcos y berberiscos. Durante la Guerra de Sucesión española, la isla se decantó por el Archiduque Carlos de Austria, en contra de Felipe de Anjou. |



